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¡ Los pueblos han de mantener viva la memoria de aquellos que son y han sido sus hijos !
Agradecimientos por su colaboración a D. Sebastián Barahona Vallecillo (Cronista Oficial de Mengíbar)
Estamos recabando información para completar la sección, ¡ disculpe las molestias ! |
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D. Miguel Medina Molina
Don Miguel Medina Molina fue párroco de la iglesia de San Pedro Apóstol de Mengíbar, desde el 4 de noviembre de 1968 al 14 de noviembre de 1986.
Nació en Santo Tomé (Jaén), el 5 de noviembre de 1933, en una familia sencilla y humilde. En 1946 ingresó en el Seminario de Toledo, por pertenecer entonces su localidad natal a la diócesis toledana. Años más tarde ingresó en el Seminario de Jaén, al haber cesado aquella circunstancia. Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1958, siendo destinado a las parroquias de Cárcel y Carchelejo, donde desarrolló una eficiente labor.
Fue nombrado para la parroquia de San Pedro Apóstol de Mengíbar, a la muerte de don Cristóbal Merino Almagro, tomando posesión de la misma el 4 de noviembre de 1968. Durante los 18 años, que estuvo al frente de la parroquia, realizó una gran labor espiritual, completada con la magna restauración que sufrió la iglesia de San Pedro durante los años 1969 y 1970. Don Miguel fue el alma de esa restauración, juntamente con don Manuel Párraga Vílchez y don Fernando Medina Polaina. El importe de las obras se sufragaron por suscripción popular.
De Mengíbar marchó a la parroquia de Santa Adela, en Canillejas (Madrid). En Mengíbar dejó una gran labor, muchos recuerdos y buenos amigos. Como reconocimiento a su paso por esta localidad, el Ayuntamiento acordó nominar una calle de Mengíbar, cuyo rótulo se inauguró el 26 de diciembre de 1987.
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D. Nacho Criado
Ignacio Criado Barranco nace en Mengíbar en 1943. Es uno de los primeros artistas conceptuales españoles dentro del arte povera, ambiental y minimal. Es el mengibareño más universal. Cuenta con exposiciones nacionales e internacionales, como La Bienal de Venecia, la Documental de Casen, México, Nueva York, Milán, Frankfurt, etc . Su prestigio le hace ser merecedor de aparecer en todos los tratados de arte.
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D. Adriano Vázquez Pimentel Torres
Don Adriano Vázquez-Pimentel Torres nació en Mengíbar, hijo de don Enrique Vázquez-Pimentel Lillo y doña Ana María de Torres Lemus, una distinguida familia de Mengíbar, propietarios de un saneado patrimonio de tierras en el término de Mengíbar. Casó con doña Dolores Batmala Alba, de cuyo matrimonio nació una única hija, doña Francisca Vázquez-Pimentel Batmala, que quedó ciega a los pocos meses de su nacimiento, por lo que su padre, con el fin de distraerla, construyó un salón de verano, en la calle, conocida por este motivo como “Callejón del Teatro” donde se representaban, primero, obras teatrales, y después, películas de cine, en aquellos momentos, mudas. Cuando ese “Salón” fue vendido, en la escritura se especificó que, mientras viviese su hija, tendría derecho a un palco, desde donde presenciara todas las representaciones que hubiese, sin abonar nada por ello.
Destaca de este personaje su amor a la cultura, poseyendo en su casa una excelente biblioteca, que la ponía a disposición de los jóvenes mengibareños que les gustase la lectura. Vivía en la calle “Manuel de la Chica Saeta” y también era dueño de la casa de la plaza de “La Constitución”, donde vivió años más tarde su hija, hoy propiedad de doña María Teresa Álvarez Troyano.
Fue Alcalde de Mengíbar en tres ocasiones y falleció nuestro personaje en Mengíbar, en 1941.
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D. Andrés Párraga Vílchez
Don Andrés Párraga Vílchez nace en Mengíbar en 1918. Fue, ante todo, un enamorado de Mengíbar. Sus muchas dotes naturales, su tesón y laboriosidad le hicieron escalar los primeros puestos de las empresas en las que trabajó, sirviendo como ejemplo INHOR. Fue alcalde de Mengíbar desde 1960 a 1974 y, con su sabia labor, esfuerzo, dedicación y gestión, durante ese tiempo Mengíbar se transformó, pasando de ser un pueblo atrasado y exclusivamente agrícola a una próspera localidad industrial. Quizá no podríamos pensar en el Mengíbar actual sin Andrés Párraga.
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D. Cristobal Merino Almagro
Don Cristóbal Merino Almagro, párroco que fue de San Pedro Apóstol de Mengíbar, dejó una gran huella en esta localidad, a pesar del poco tiempo que estuvo al frente de la misma, pues tomó posesión el 7 de febrero de 1966 y falleció en Mengíbar, repentinamente, el 1 de octubre de 1968.
Había nacido en Cambil (Jaén), el 30 de octubre de 1933, siendo el único hijo de don Daniel Merino García, de oficio carpintero, y doña María Almagro Rubio. Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1957. Tras su ordenación, estuvo en las localidades de Jódar, cinco aldeas de Alcalá la Real y Mengíbar.
Su toma de posesión en Mengíbar fue clamorosa, con gran número de mengibareños de ambos sexos, que abarrotaron la iglesia de San Pedro y que quedaron encantados del nuevo párroco, por su juventud y simpatía. Las expectativas no defraudaron a sus feligreses y muy pronto don Cristóbal fue muy querido, gracias a su bondad y ejemplaridad en su ministerio. Por ello, el día de su entierro, Mengíbar en masa le acompañó hasta el cementerio del pueblo que nunca le olvidará y donde una calle lleva su nombre.
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D. Diego Galindo
Don Diego Galindo Bailón nació en Mengíbar, el 13 de mayo de 1933. Fueron sus padres don Diego Galindo Gómez y doña Concepción Bailón Medina. Su padre fue funcionario del Ayuntamiento de Mengíbar y organista y sochantre de la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, debido a estar dotado de excelentes cualidades para el canto y la música, que heredarían sus hijos, especialmente Diego. Estudió en el Seminario de Jaén, donde ya demostró esas grandes aptitudes para la música y el canto, heredadas de su padre y abuelo, que le marcarían para toda su vida. Años más tarde, en 1957, se trasladó a Mérida (Badajoz), para trabajar en las oficinas de INHOR, en una factoría que esta empresa tenía en aquella ciudad extremeña, entrando después en el Banco de Bilbao Vizcaya de la misma localidad, ocupando pronto el puesto de director, debido a sus muchas dotes, como espíritu de trabajo, simpatía, amabilidad y servicio a los demás. En Mérida fundó un coro parroquial, y en 1978, la Coral “Augusta Emérita”, que dirigió desde entonces de una manera ininterrumpida, habiendo actuado en un sinfín de localidades de España y del extranjero, obteniendo grandes éxitos. Preside la Federación Extremeña de Corales, entidad que ha potenciado la música coral en más de medio centenar de poblaciones de la comunidad autónoma. Por todo ello, el Ayuntamiento de Mérida, en sesión extraordinaria, celebrada el viernes 3 de junio de 2005, en el Centro Cultural “Alcazaba”, por razones de espacio, nombró por unanimidad de todos los grupos políticos HIJO ADOPTIVO de la ciudad de Mérida a don Diego Galindo Bailón, en un acto lleno de emotividad y sentimientos, no sólo para Diego y su querida y ejemplar familia, sino para los muchos asistentes al acto, entre ellos, un nutrido grupo de mengibareños que se trasladó a aquella ciudad para estar con él en ese memorable día. Allí fuimos testigos de lo que en esa ciudad extremeña se quiere a este mengibareño, al que Mérida reconoció su entrega, sencillez, humanidad, disponibilidad, dedicación, gran personalidad y entusiasmo, desde que en 1957 llegó a Mérida. Don Diego Galindo Bailón nunca olvidó a su querido pueblo natal, como lo demostró en las numerosas actuaciones de su Coral en Mengíbar, además de ser el autor de la letra y música de dos excelentes composiciones musicales: El Himno a la Bandera de Mengíbar, que fue cantado por primera vez, en esta localidad, en la noche del 21 de julio de 1993, con motivo de la coronación de la Reina de las Fiestas, por la Coral “Augusta Emérita” y el Himno a la Patrona de Mengíbar, Santa María Magdalena, que también fue cantado en Mengíbar por primera vez por la misma Coral, la noche del 21 de julio de 2002. En ambas ocasiones, don Diego Galindo dirigió la actuación de la citada Coral.
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D. Francisco Hortal Quiñones
Don Francisco Hortal Quiñones nació en Pozo Alcón (Jaén), el 3 de diciembre de 1899, hijo de Miguel Hortal Navarro, trabajador del campo, y Antonia Quiñones Martínez.
Cursó los estudios de Magisterio en Granada, consiguiendo el título de Maestro en las Escuelas del Ave María de Granada. Ejerció la labor docente con carácter interino en Martos, Víboras e Higuera de Arjona y como propietario en Quintanilla (Santander) y en las localidades jiennenses de La Hiruela y Alcalá la Real. En 1926, se casó, en Alcalá la Real, con doña Ángeles Hinojosa Hidalgo, de cuyo matrimonio nacieron cuatro hijos: Francisco, Miguel, Carmen y Antonio. Acabada la Guerra Civil, fue separado de su cargo por motivos políticos. A principios de 1945, se traslada a Mengíbar como vigilante de las obras de las 23 Viviendas Protegidas, que se construyen en Mengíbar en el “Verde del Mesón”, cuyo arquitecto, don Francisco Javier López Rivera, gran amigo suyo, le confía. En diciembre de 1945, comenzó a dar clases particulares a alumnos de Mengíbar, preparándolos, unos para el ingreso de bachillerato, y a otros, para la escolaridad obligatoria de aquellos momentos. También preparó a muchos adultos por la noche, bien de cultura general o para ingreso en la Guardia Civil, Correos, RENFE, etc. Su trabajo abnegado y completa dedicación a la enseñanza y a sus alumnos fue ejemplar, siendo muchos los mengibareños que le deben haber conseguido puestos importantes en la sociedad, que escalaron, fruto de la formación que alcanzaron con este ejemplar Maestro.
El 9 de febrero de 1959, reingresó en el Cuerpo del Magisterio Nacional, ejerciendo entre otras localidades, en Madrid y La Carolina. Por fin, el 30 de junio de 1963, obtenía en el concurso general de traslados el nombramiento de Maestro Nacional de la Escuela número 2 de niños, consiguiendo así la ilusión y ambición, que había sido su meta desde hacía muchos años. Pero su salud estaba bastante deteriorada, pues falleció unos meses después, concretamente, el 9 de diciembre de 1963, siendo enterrado en esta localidad, donde siempre se le quiso y se le recuerda con admiración, respeto y cariño.
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D. Francisco Pretel de Gámez
Clérigo de Menores Órdenes, nacido en Mengíbar en el siglo XVII. En 1708 fundó en Mengíbar la primera “Escuela Pública” de Mengíbar, que abrió sus puertas en 1733. Para sufragar los gastos del pago del Maestro y el sostenimiento de la Escuela, dejó en su testamento varias fincas, entre ellas una casa.
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D. Francisco Roque San Martin
Este ilustre marino mengibareño nació en 1869. Se alistó en la Armada Española y participó en las Campañas Militares de Cuba y Filipinas, habiendo destacado por su valor y patriotismo.
A su regreso a Mengíbar ocupó el puesto de Secretario del Ayuntamiento de Mengíbar. Falleció el 11 de julio de 1921.
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D. Ignacio Lillo de la Chica
Don Ignacio Lillo de la Chica nació en Mengíbar, en 1887. Era hijo de don Pedro Lillo Llópiz y de doña María Consuelo de la Chica Meneses. Fue Secretario del Ayuntamiento de Mengíbar y socio propietario de la Empresa Harinera “Sánchez y Lillo, S.A.”, que explotaba la fábrica de harinas “Santa Marta”, en la carretera de Bailén.
Falleció el 8 de mayo de 1929, con 42 años. Por su humanidad y gran labor social hacia los más necesitados, la Corporación Municipal de Mengíbar encabezó una suscripción popular, para erigirle un monumento en la plaza de la Constitución, que fue inaugurado en 1929 y que se mantiene en pie en nuestros días, en la fachada de la casa de doña María Teresa Álvarez Troyano.
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D. José Plata Gutiérrez
D. José Plata Gutiérrez nace en Mengíbar, el 6 de abril de 1904, en una familia humilde y sencilla. Con su esfuerzo y sacrificio, alternó sus estudios con el trabajo, llegando a ser Maestro Nacional y, posteriormente, Inspector de Enseñanza Primaria y Catedrático de Escuelas del Magisterio. El Ayuntamiento de Mengíbar le nombró Hijo Predilecto en 1959 y un Colegio Público de Mengíbar lleva su nombre. Falleció en Madrid, el 29 de agosto de 1984.
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D. José Torres Martínez
Don José Torres Martínez nació en Mengíbar, el 20 de agosto de 1934, en el seno de una humilde, honrada y numerosa familia. Fueron sus padres Francisco Torres Cuenca y María Francisca Martínez Torres, que en 1935 quedó viuda, cuando el matrimonio tenía nueve hijos. Ello hizo que José Torres Martínez, después de una escasa escolaridad, iniciara pronto su trabajo en el campo, cuando contaba con pocos años de edad.
Perteneció al reemplazo de 1955, siendo destinado a prestar el servicio militar a Canarias, donde se alistó como voluntario en la II Bandera de Paracaidistas “Roger de Lauria”. Pronto ascendió a cabo, demostrando seriedad en el cumplimiento del deber, alegría juvenil y buen compañerismo, y cuando España necesitó de sus servicios no se amilanó y dio su vida por su Patria, el 23 de noviembre de 1957, en la Posición de T´Zelanda (Sidi-Ifni), cuando contaba 22 años de edad, como consecuencia de la guerra que España mantuvo con Marruecos en aquella región africana, entonces posesión española. La noticia de su fallecimiento causó un fuerte dolor en Mengíbar, siendo muchas las manifestaciones de dolor que se vivieron entre sus familiares y amigos. El 2 de julio de 1959, el Ayuntamiento de Mengíbar acordaba nominar con su nombre la calle donde este valiente soldado había nacido.
El cadáver de este héroe mengibareño fue inhumado en el cementerio católico de Sidi-Ifni, cuyo entierro presidió el General Gobernador del África Occidental de Española. Cuando España abandonó aquellos territorios africanos, los restos de José Torres Martínez fueron trasladados a Mengíbar, adonde llegaron el 29 de mayo de 1969, siendo enterrados en el cementerio municipal, donde reposan actualmente.
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D. Juan García Pintado
El comandante don Juan García Pintado nació en Mengíbar, el 18 de junio de 1849, en la calle que hoy lleva su nombre, conocida hasta entonces por “Rinconada”. Fueron sus padres Antonio García y Teresa Pintado, oriundos de Campo de Criptana (Ciudad Real), que habían llegado a Mengíbar buscando un trabajo estable.
Su primer trabajo fue en una herrería, y, al cumplir la edad suficiente, se alista como voluntario en el Ejército. Intervino en la Tercera Guerra Carlista, siendo ascendido por su valor y arrojo. En 1898, participó en la Campaña de Filipinas, en la que consiguió, entre otras condecoraciones, la de Caballero de la Cruz y Placa de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo y el grado de Comandante.
Visitó Mengíbar en muchas ocasiones, donde tenía familiares y amigos y donde se le quería. Falleció este ilustre mengibareño en Guadalajara, donde se había casado, el 28 de diciembre de 1933, dejando esposa y siete hijos.
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D. Juan Ramón de la Chica Saeta
Don Juan Ramón de la Chica Saeta nació en Mengíbar, en 1794. Era hijo de Juan de la Chica Delgado y de Catalina Saeta, una familia vinculada con la arriería, profesión que siguió nuestro personaje, ampliando con el paso del tiempo su campo de acción y negocio. Casó con Francisca Martínez, natural de Granada, por lo que el matrimonio residía habitualmente en esa ciudad, sin perder el contacto con su familia de Mengíbar. Fruto de su matrimonio, nacieron dos hijos: don Manuel y don Francisco de la Chica Martínez.
Cuentan que en cierto momento de revueltas políticas, tan frecuentes en la España del siglo XIX, consiguió pasar de incógnito, parece ser que vestido de arriero, desde Loja a Madrid, al célebre General Narváez. Una vez en la capital de España, el General fue Presidente del Gobierno de España, reinando Isabel II, por lo que, agradecido Narváez a nuestro personaje, le favoreció con la adjudicación del acarreo de materiales para las muchas obras públicas que se estaban construyendo en España, principalmente carreteras. Eso y otras circunstancias hicieron que don Juan Ramón acumulase en vida un buen patrimonio con el que adquirió gran cantidad de fincas y tierras, en Granada, Jaén y Córdoba. En Mengíbar, concretamente, adquirió, en 1880, todos los bienes que poseía el Duque de Sessa y Montemar, entre ellos la Casa Palacio.
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D. Juan Santos Galindo Martínez
Don Juan Santos Galindo Martínez fue un ilustre mengibareño, que, con toda justicia, mereció la nominación de la calle, donde vivió y murió.
Nació en 1874 y trabajó en el Juzgado Municipal de Mengíbar, además de ser el Sochantre de la parroquia de San Pedro Apóstol, distinguiéndose por su excelente voz, que asombraba a los mengibareños que asistían a los actos litúrgicos de la iglesia.
Sobresalió también en el campo de la cultura, especialmente, en el teatro. Montó y dirigió con gran maestría muchas obras de los más grandes autores del momento, como los Hermanos Álvarez Quintero, Arniches, etc., aunando a la juventud mengibareña en la noble y bella aventura del teatro, de gran tradición en Mengíbar. Destacó también como empresario del “Salón Vázquez”, un local de verano, donde grandes y afamadas compañías teatrales pusieron en escena lo mejor de su repertorio, además de iniciar en Mengíbar el novedoso arte de la cinematografía, allá por los años veinte del siglo XX. Falleció don Juan Santos Galindo en Mengíbar, el 13 de junio de 1941.
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D. Manuel de la Chica y Damas
Don Manuel de la Chica y Damas nació en Granada, el 31 de enero de 1880. Era hijo de don Manuel de la Chica Martínez y de doña Concepción Damas García-Valenzuela, de distinguidas familias granadinas, aunque de ascendencia mengibareña, pues su abuelo paterno fue don Juan Ramón de la Chica Saeta, que había adquirido en Mengíbar el extenso patrimonio del Duque de Sessa, consistente en una gran extensión de tierras de labor, bastantes huertas en la ribera del Guadalbullón y la Casa Palacio. Este patrimonio pasó a su padre, que, a su vez, lo dejó en herencia a su hijo, don Manuel de la Chica y Damas. Cursó los estudios de Derecho en la Universidad de Granada, y desde muy joven se dedicó a la agricultura, que constituyó, prácticamente, su profesión. Se distinguió bien pronto como un gran agricultor, y, sobre todo, por ser un buen patrono, siendo su principal preocupación la cuestión social, procurando siempre el bien material de los obreros. Por este motivo, residía casi todo el año en Mengíbar, aunque tenía también casa abierta en Granada, en la calle San Juan de Dios. El 8 de diciembre de 1904, contrajo matrimonio con una excepcional mujer, doña Juana Cassinello Núñez, natural de Almería, de cuyo matrimonio nacieron 14 hijos. Fue un hombre modesto y sencillo, recibiendo el cariño y aprecio de cuantos le conocieron. Su explotación agrícola de Mengíbar fue un ejemplo de técnica agrícola y de espíritu cristiano. En las elecciones a Cortes, en 1933, resultó elegido Diputado por Granada, representando al Partido “Acción Popular”. Semanalmente iba y volvía de Granada a Madrid y, salvo el tiempo de su grave enfermedad, no dejó de asistir a una sola sesión en las Cortes. Don Manuel de la Chica y Damas, junto a su esposa, amaron profundamente a Mengíbar, como lo demuestran los muchos servicios que crearon en bien de los mengibareños, como la cerca del Cementerio Municipal, en 1908, cuando al Ayuntamiento le era imposible acometer las obras, por falta de presupuesto, la construcción de la Central Hidroeléctrica “La Purísima Concepción”, que hizo posible que el alumbrado eléctrico llegase a Mengíbar, en 1916, y a otras localidades, el servicio del teléfono público, en 1924, la red de agua potable, en 1929, la del alcantarillado, en 1930, la donación de solares para el Colegio Público que lleva su nombre, en 1955, el retablo mayor de la iglesia de San Pedro Apóstol, en 1951, y otras muchas, que sólo ellos y los benefactores conocen. Falleció don Manuel de la Chica y Damas en Granada, el 8 de abril de 1935, a consecuencia de un cáncer de laringe, siendo su muerte muy sentida, tanto en Granada como en Mengíbar.
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D. Pedro Lillo de Gámez
Nació en Mengíbar en 1790. Ingresó en el Ejército en 1809, llegando al grado de comandante en Regimiento de Cataluña, distinguiéndose en un gran número de acciones militares contra el ejército francés, siendo hecho prisionero en Yecla y llevado a Francia, regresando a España en 1814. En las elecciones de 2 de diciembre de 1821 fue elegido diputado de las Cortes por Jaén. Sus ideas liberales le hacen tener que emigrar a Francia e Inglaterra. En 1830 interviene en una sublevación militar para el destronamiento de Fernando VII, que resultó fallida. Amnistiado, ocupó distintos altos cargos en la Administración. Falleció en Cancelén (Albacete), en 1866.
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D. Sacramento Muñoz Tarazaga
Don Sacramento Muñoz Tarazaga, un gran Maestro Nacional, que ejerció su actividad durante muchos años en Mengíbar, nació en la localidad de El Viso del Marqués (Ciudad Real), el 18 de diciembre de 1917. Pronto, junto a su familia, se trasladó a Jaén, donde cursó los estudios de Bachillerato Superior y Magisterio. Ejerció de Maestro en Jabalquinto, Jaén, Fuerte del Rey, Albanchez, Conquezuela (Soria) y Mengíbar, donde estuvo, ininterrumpidamente, ejerciendo su actividad desde 1952 durante más de treinta años, hasta su muerte. Su labor docente fue ejemplar, como lo demostró en Mengíbar. Amaba con pasión a sus alumnos y siempre procuró darles todo lo que tenía, de ahí, que su escuela estaba siempre abierta a los inquietos y curiosos del saber, que fueron muchos. Hoy, todos lo recuerdan con respeto y, sobre todo, con el máximo de cariño. Podemos asegurar que el lema de don Sacramento fue: “Extender la cultura y hacer a los niños más sabios, no sólo en las artes, sino en la convivencia”. Fue, además, un gran compañero, con los que compartió su alegría y sus muchas dotes. Fue siempre, al margen de su actividad docente, un hombre preocupado, no sólo por sus amigos, sino de todo el que lo necesitara por cualquier problema o preocupación. Hizo el bien, sin mirar nunca la segunda intención humana. Don Sacramento Muñoz Tarazaga y don Manuel Bailón Medina crearon una Academia de Segunda Enseñanza en Mengíbar, en la Casa de Codes, hacia 1956, por donde pasaron, prácticamente, todos los estudiantes de Mengíbar de aquella época. Casi todos, por no decir todos, triunfaron en distintas actividades, teniendo siempre muy presente el testimonio de trabajo constante de su siempre Maestro, el inolvidable don Sacramento. Estuvo casado con doña Carmen Garrido Luque, de cuyo matrimonio nació una hija, doña Lucía Muñoz Garrido, también Maestra Nacional de Mengíbar. Falleció don Sacramento en Mengíbar, el 5 de octubre de 1981, aún en ejercicio y con 64 años de edad. A su muerte, la Corporación Municipal, en sesión de Pleno, del 26 de noviembre de 1981, recogiendo el sentir del pueblo de Mengíbar, reconoció su entrega a la enseñanza, rindiéndole el homenaje que en vida no pudo hacer, poniendo su nombre a la calle donde él murió: “Avenida Maestro Sacramento Muñoz”. Estamos seguros de que su semilla estará siempre viva en Mengíbar y sus muchos y brillantes alumnos son su fruto.
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D. Vicente Torres Moreno
Don Vicente de Torres Moreno nació en Mengíbar, en 1811. Era hijo de don Vicente Torres y doña María Teresa Moreno, pertenecientes a una distinguida familia mengibareña.
Ingresó en el Seminario, siendo ordenado sacerdote. Posteriormente, amplió los estudios, alcanzando la Licenciatura en Derecho Canónigo y Civil. Fue Vicario General del Obispado de Badajoz, y posteriormente en el de Jaén. Falleció en Mengíbar, en 1873.
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Dª. Josefa Trujillo Padilla
Aunque Doña Josefa Trujillo Padilla no nació en Mengíbar, se le considera con toda justicia y honor como una mengibareña insigne, pues en esta localidad ejerció durante 37 años como Maestra Nacional en una escuela de niñas, habiendo desarrollado una labor ejemplar.
Nació doña Josefa Trujillo Padilla en la localidad jiennense de Martos, el 29 de septiembre de 1899, Fueron sus padres don Joaquín Trujillo Guirao y doña Ángeles Padilla Sánchez de Alcázar. Tomó posesión de su primera escuela en Mengíbar, la número 3 de niñas, el 9 de abril de 1932, en la calle “Corredera”, en la casa, entonces propiedad de Pedro Barranco Cámara. Posteriormente, la escuela se trasladó a la calle “Maestro Francisco Hortal”, y tras la inauguración de las Viviendas Protegidas de la calle “Andújar” se le asignó una de ellas, donde estableció su vivienda y escuela.
Se jubiló en septiembre de 1969 y, con tal motivo, las autoridades educativas le concedieron la medalla de Alfonso X el Sabio, en reconocimiento a su entrega, dedicación, labor educativa desarrollada y amor a su profesión. La distinción le fue impuesta en un solemne acto en Jaén, el 27 de noviembre de 1969, al que asistieron sus antiguas alumnas y sus compañeros de Mengíbar.
El 27 de noviembre de 1990, el Ayuntamiento de Mengíbar nominó con su nombre el Centro de Adultos de la localidad. Falleció doña Josefa el 15 de agosto de 1997, siendo enterrada en Mengíbar, el pueblo que la quiso y, sobre todo, que reconoció su gran labor educativa.
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Dª. Juana Cassinello Núñez
Doña Juana Cassinello Núnez nace en Almeria, en 1885. Casó con don Manuel de la Chica y Damas en 1904, residiendo desde entonces en Mengíbar hasta su muerte, en 1970. Fue una dama ejemplar, insigne mujer, persona caritativa y mengibareña de corazón. Junto con su marido, hicieron posible que Mengíbar tuviese luz eléctrica, agua potable, alcantarillado, teléfono público, además de hacer a sus expensas el retablo mayor de la iglesia de San Pedro.
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Doctor Navarro Funes
D. Jesús Navarro Funes nació en Baza (Granada) en 1905. Ejerció de médico titular en Mengíbar desde 1929 hasta su muerte, en 1973. En esos años se distinguió por su entrega, sacrificio y amor a su profesión y a sus enfermos. El Ayuntamiento de Mengíbar reconoció su gran testimonio profesional, nominándole una calle y organizando un homenaje, al que se sumó el pueblo de Mengíbar, que tuvo lugar el 3 de mayo de 1973, unos meses antes de su muerte.
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Fray Blas de Mengíbar
Fray Blas fue un monje capuchino, nacido en Mengíbar, que viajó a América en los primeros años de la conquista, junto a Fraile Bartolomé de las Casas. En el siglo XVI profetizó la esclavitud de los negros, que pronto llegarían a América, y sus fatales consecuencias. En 1992, el Ayuntamiento de Mengíbar erigió su estatua en la puerta del mismo.
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General Reding
General del ejército español, muy relacionado con Mengíbar, que, el 16 de julio de 1808m derrotó al ejército francés en la “Batalla de Mengíbar”, siendo la primera vez que las tropas napoleónicas fueron derrotadas.
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Hermanos Fernández Aguilera
Estos dos hermanos mengibareños, don Juan José y don Miguel Fernández Aguilera, cuyos nombres lleva una céntrica calle de Mengíbar, fueron dos trabajadores emigrantes en Francia, que el 4 de junio de 1971, perdían la vida, como consecuencia de un rayo, cuando, en una fuerte tormenta, se encontraban trabajando en una finca de la localidad de Eteves et Bocquieau, Departamento de Aisne, de la nación francesa. Una honda impresión causó la noticia del fallecimiento de estos dos hermanos mengibareños, muy queridos y estimados en Mengíbar. Sus cadáveres fueron trasladados a Mengíbar, y el entierro constituyó una gran manifestación de duelo. Muy justamente, el Ayuntamiento de Mengíbar quiso rendirles un justo homenaje de reconocimiento, nominando con sus nombres una de las calles más céntricas de la localidad.
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